sábado, 21 de septiembre de 2013

Para que no me olvides...

Soy una silla de ruedas y vivo en Tagore desde que abrió sus puertas en 2009...



21 de septiembre, día mundial del Alzheimer y como no podía ser de otra manera Tagore, yo  (que soy una silla de ruedas muy de destacar fechas importantes) y nuestro blog queremos enviar mucha fuerza y mucha energía a todas aquellas personas que de un modo u otro tienen algún tipo de relación con esta enfermedad.

Familiares, cuidadores, médicos, enfermeros, auxiliares, investigadores, terapeutas, psicólogos  acompañantes, laboratorios, empresas de servicios y un largo etcétera…

“El Alzheimer les hace olvidar, pero vosotros veláis por sus recuerdos”

                                    




Rebuscando por la red (soy una silla de ruedas muy adelantada a mis tiempos) he encontrado varias páginas interesantes que nos pueden ayudar a informarnos más sobre la enfermedad.



Ah!!!

 Y un video que quiero compartir porque me parece que lanza un mensaje muy sencillo pero fundamental: 

                                    “No me olvides”.

(Ahora os dejo  porque tengo que acompañar a una de mis abuelas a buscar algo que no sabe qué es pero que sabe seguro dónde está…)  ale, allí que nos vamos.


Nos vemos en el siguiente post!!!





martes, 18 de junio de 2013

No ando y no ando

Soy una silla de ruedas y vivo en Tagore desde que abrió sus puertas en 2009...

Desde que Remedios nos dejó, Pablo no ha vuelto a ser el mismo. Cuando le dijeron que Remedios ya no estaba lloró, lloró, lloro... Después dejó de hablar y luego ya no anduvo. Remedios y Pablo eran uno de los matrimonios que vivían en mi resi desde hace un par de años.

Ahora ya habla pero no va a volver a andar. Dice que para él no tiene sentido la vida, que su vida era ella.


Dice  que agradece que nos preocupemos por su salud pero que no merece la pena que nos esforcemos ni el personal  de enfermería, ni el equipo de estimulación ni la dirección general de Tagore, ni Franco si volviera (eso dice). 


Que no anda y no anda. Menudo es Pablo.


Después de la cena yo le llevo muchas veces hasta su habitación y mientras espera a que le acuesten le acerco a la ventana, mira al cielo y en bajito, para que nadie les oiga, habla con Remedios y le desea buenas noches. Luego se despide y siempre le dice que si ve a Dios, le diga que el aquí lo tiene todo hecho y que si tiene a bien, a él ya le gustaría irse.

Que los hijos ya son grandes y que no le necesitan pero que él a ella le necesita tanto como el primer día y por eso, como mejor estarían sería juntos.  

Dice que estando los dos en el cielo les sería muy fácil ir a todos esos sitios que no fueron: a la plaza roja, a la muralla china, a Australia o a las Vegas. A mí me da mucha pena y por eso intento ser una silla cómoda aunque sé que no le estoy haciendo ningún favor porque lo que Pablo tiene que hacer es andar y sobreponerse en lugar de aislarse y seguir deprimido. En fin qué le voy a hacer, soy una silla de ruedas demasiado sensible.

Dicen los estudios que la sociedad actual sabe muy poco de las emociones de los adultos mayores, menos aun si están institucionalizados y menos aún cuando enviudan dentro de una institución. Yo no sé de estudios de esos pero si sé de la pena de Pablo y de que no hace falta ser muy observador para ver como su corazón se ha roto al quedarse sólo.

La verdad es que cuando un residente nos deja, todos nuestros esfuerzos se centran en que su pareja viva un duelo lo más digno posible. Es cierto que nadie puede “vivir la pena” del que se queda pero si  se puede acompañar en el dolor y “sentir en común”. Yo creo que hay cosas que se pueden hacer: acompañar, comprender, escuchar, aconsejar y animar desde la sinceridad y el respeto. Lo normal es que las personas mayores sufran deterioros en sus sentidos e incluso a nivel cognitivo o motor pero eso es una cosa y otra es que “como ya son mayores poco se puede hacer”. Trabajar en el mantenimiento de las capacidades y la conservación de la autonomía, aun en el periodo de duelo es fundamental para la persona.

Ya sé que este post ha sido un poco más triste que el anterior… pero como silla de ruedas que quiere a sus residentes, me da un poco de cosa no volver a ver a Remedios. Ya sé que cuando uno trabaja con este colectivo tiene que ser fuerte, pero eso no quita para que tenga mi corazoncito… y me duela su  ausencia.  

                Hasta siempre.


                                                                              

lunes, 25 de marzo de 2013

GENERANDO MOVIMIENTO


Soy una silla de ruedas y vivo en Tagore desde que abrió sus puertas en 2009...

Aun tengo resaca. Resaca de bizcochos, chocolate, música y fiesta. La semana pasada Tagore cumplió cuatro años y parecía que todo el mundo se había vuelto loco. Ya sabéis que soy una silla de ruedas muy observadora así que me pasé toda la semana viendo las cosas que pasaban.

Lo primero que hicieron fue “lavar la cara a las puertas” y cambiar las fotos de los residentes por unas que se hicieron el mes pasado. Muchos tenían fotos de cuando eran jovenzuelos y dice el personal del centro que los recuerdos no se deben perder (son tu vida) pero que tampoco puede uno anclarse en ellos y no vivir el presente. El presente es el que es y seguro que en cada faceta de la vida se pueden extraer cosas bonitas de él.

Así que se pasaron varios días pon foto, quita foto, metro pa rriba, metro pa bajo puerta por puerta, poniéndolas bonitas. Ahora están super aparentes.

Luego llegaron dos señores con unas bicicletas estáticas y dijeron que este año va a ser el de la gerontogimnasia y que hasta yo voy a darle a los pedales. Glup, que no me pase nada…

También estuvimos toda la semana haciendo molinillos de papel de cientos de colores y en cada papel ponía una frase que yo no entendía: “generando movimiento”. No entendía por qué ponía lo del movimiento si el papel estaba pegado con un cello a una pajita y  no se podía mover…

Después ya me enteré.  El viernes hubo una conferencia para familiares y profesionales en  la propia resi (la comunicación en la persona con demencia) y la directora de Tagore en la presentación de la charla, explicó que los molinillos de viento querían simbolizar el movimiento  que se puede generar en una institución de mayores lejos del pensamiento de que lo único que pueden hacer los residentes es estar “aparcados”.  Esto del “yayoparking” es una cosa que en Tagore no gusta ni un poco y creo que lo de los molinillos de viento es una manera de decirle al mundo que el movimiento se puede y se debe generar.

Particularmente, como silla de ruedas experimentada en instituciones residenciales creo que es fundamental alimentar el cuerpo pero de igual manera es absolutamente fundamental alimentar el alma y esa es la parte más difícil y de lo que ya hemos hablado en algún otro post. ¿Imaginas que sería de un niño al que no estimulas, al que sólo das de comer, le mantienes limpito y controlas sus horas de sueño?, ¿qué sería de él?  Pues esto es parecido. De acuerdo que el niño a través del estimulo se desarrolla, pero los mayores a través de estimulo previenen el deterioro…

Luego los de la radio se enteraron de que estábamos haciendo todas estas cosas y que además íbamos a tener actuación de música y humor y nos llamaron para “cuscusear” un poco qué andábamos haciendo. Me gusto mucho cuando escuche la entrevista porque la chica que hablaba (que me la cruzo mucho por los pasillos de Tagore) decía que lo que hace falta para sacar adelante un proyecto “movido” es sensibilidad y técnica y sonrisas. Y de eso yo tengo mucho. Después la locutora felicitaba al personal por lo mucho que se implicaban en su trabajo y yo me sentí muy orgullosa de ser una de las sillas de ruedas del equipo de Tagore.




En fin, que la “semana grande” de Tagore ha sido todo un éxito y yo estoy encantada de haberla vivido junto a ellos. Esta gente es un placer.

Hasta otra!!!











martes, 22 de enero de 2013

Ilusión, divino tesoro



Soy una silla de ruedas y vivo en Tagore desde que abrió sus puertas en 2009…


Mira que el personal del centro prepara actividades para que la Navidad sea una época llevadera pero aun así, son días delicados. Las visitas son más numerosas y muchos de los residentes se encuentran más acompañados pero tú notas como esos días sus caras son un poco más inexpresivas.  En fin. Yo como silla de ruedas que vive en Tagore quiero lo mejor para  mis residentes y por eso en mi carta a los reyes magos incluí dos cosas que creo que  son de lo más importante en la vida pero más si cabe en un centro residencial: ilusión y motivación.

Dice el refranero popular que la esperanza es lo último que se pierde pero yo creo que más necesario que no perder la esperanza es no perder la ilusión. Porque la esperanza supone “esperar”, esperar a que algo pase…o no pase, pero cuando hablamos de ilusión estamos hablando de una actitud ante la vida y ante las cosas. La ilusión tiene que ver, según lo ve esta humilde silla, con cómo se vive esa esperanza.

Cuando alguien interna a un familiar en una residencia no sólo espera que cuiden de su “cuerpo” sino que también,  en mayor o menor medida, de su “alma” y sin quitarle en absoluto valor a la labor asistencial que se hace, que tal vez sea la más tangible, (aseo, alimentación, medicación, controles, etc… creo que lo más difícil es cuidar el alma, porque no se ve, porque no se nota y porque el alma, nadie sabe donde está…

Creo que lo primero para poder “conectar” con la persona mayor es encontrar un punto de conexión, algún tipo de estímulo al que la persona responda y nos permita llevárnoslo “a nuestro terreno”. Todo vale: música, pintura, conversación, contacto corporal, contacto visual, juego, fotografías, nuevas tecnologías, actividades domésticas, bricolaje… todas las personas por muy reacias que parezcan se rinden ante algo.

Esta labor no es fácil. Hacen falta muchas dosis de observación, empatía, comprensión de la situación y circunstancia de la persona mayor así como estar muy alerta en todo momento porque cuando menos te lo esperas, el residente te da una pista de por dónde pueden ir los tiros y una vez encontrado el estímulo que funciona ¡halehop! Ya se puede empezar a trabajar con ellos y hacerles participar.

Una vez encontrado el estímulo y ganada su confianza, es posible plantearse un plan de acción permanente y continuado que aborde aspectos relacionados la actividad física y con la actividad cognitiva.Yo entiendo que una de las cosas más difíciles es mantener la Ilusión por levantarte cada mañana y tener algo que hacer, alguien a quien ver (no hablo ya de familiares sino de compañeros de centro) ilusión por contar y por compartir. Ilusión por ver qué pasa hoy. Y digo que creo que es muy difícil porque la sombra del sentimiento de soledad y la depresión son dos grandes enemigos que no dejan de acechar…

En Tagore creo que se han planteado hacerle frente a la soledad y a las depresiones. ¿Armas?  Imaginación, sonrisa, dulzura, creatividad, cariño, comprensión, constancia y técnica. Seguro que día a día van a ir ganando pequeñas batallas...!pues anda que no son cabezotas!

Y ahora os dejo que parece que parece que ya hay movimiento de platos y seguro que mis abuelos se van a empezar a poner nerviosos!!!

Os dejo con un montaje de fotos que seguro os gusta...!A disfrutar!